Y de premio, un avión

regalito pa los moros

Lejos quedan los tiempos es que se regalaban coches en el programa de la televisión pública (y única) 1, 2, 3…o, incluso, un apartamento en Torrevieja (Alicante), en primera línea de mar, en aquellos tiempos en que un Seat 131 supermirafiori era más caro que una segunda vivienda a pie de playa.

Hoy el gobierno regala aviones. No se limita a pagar un rescate por la liberación de  los secuestrados, cabreando con ello a países como Argelia y contraviniendo las normas más elementales del derecho internacional, sino que, además, regala un avión a Mauritania, presuntamente en compensación por las molestias causadas o por su mediación en tan jugoso secuestro.

Todo un C-212; un Aviocar, una de las insignias de CASA; algo vetustos, sí, pero es preferible verlos en filas de a uno en una zona apartada del aeropuerto de Sevilla antes que en manos de ejércitos u organizaciones gamberras que se dedican, entre otras actividades, a tirotear a nuestros militares o enviarnos a sus hambrientos conciudadanos en cayucos a las costas de Canarias.

Este gobierno débil, endeble, acomplejado e irresponsable, es el principal culpable de que, hoy por hoy, secuestrar a un ciudadano español se convierta en un negocio próspero y bien remunerado, cosechando con ello las críticas de gobernantes que saben anteponer el interés nacional a la genuflexión hacia un grupo terrorista.

Suman y siguen Zapatero y Moratinos, al alimón, en su esperpéntica y cuasi delictiva trayectoria nacional e internacional. Que en las próximas elecciones les obliguen a dejar el gobierno, es algo más que una prioridad; es imprescindible para recuperar el prestigio que el Reino de España tenía en el mundo antes de la llegada de estos impresentables.

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