Con Israel

Hamas attacks Israel cartoon

En este bendito país es muy difícil pronunciarse públicamente si uno no comparte la opinión que la izquierda radical quiere que tengas. Rápidamente te califican de cosas que sólo ellos saben, por practicarlas hasta la extenuación, qué significan: fascista, opresor, genocida…

No quería escribir nada sobre el conflicto en Palestina, pero hay artículos que vas leyendo y que te van tocando las narices hasta que éstas explotan; por ejemplo, el artículo más vomitivo que he leído en mucho tiempo, escrito (perpetrado) por Antonio Gala. Es una pena que el Sr. Gala desconozca que el único país de ese entorno donde podría vivir plenamente su homosexualidad, sin temor a ser ahorcado, es Israel. Y también es el único lugar donde podría perpetrar un artículo así de nauseabundo sin que la cosa pase del asco o el rechazo.

O el de este otro periodista preocupado por preguntar en una rueda de prensa de un club deportivo cuál es la postura de dicho club en el “genocidio” que se está cometiendo en Gaza. Y, cómo no, presume en su blog de su preocupación por el mundo que le rodea y lo mal que lo pasa en una rueda de prensa en la que el asunto principal es el fichaje de un central.

Me solidarizo con este héroe preocupado y le recomiendo que, en la próxima rueda de prensa en la que tenga ocasión de levantar la mano, pregunte qué le parece al F.C. Barcelona el papel de la mujer en la sociedad islámica, los atentados yihadistas y la financiación del terrorismo internacional que lleva a cabo su patrocinador, la fundación Qatar.  ¿A que no hay huevos?

Este periodista debe pasarlo mal rodeado de borregos que, fíjense qué cosas, preguntan en una rueda de prensa de un club deportivo por aspectos deportivos. El colmo.

 Esto es lo que hay en la prensa española, por lo general buenista y superficial. No esperen encontrar noticias como esta en medios nacionales, en la que cuentan cómo Hamas asesina a civiles sospechosos de ser espías israelíes. Es decir, gente que no les apoya (lamentablemente, la inmensa minoría).

Tampoco esperen leer artículos que analicen la realidad de los territorios “ocupados”, como sí se hace en este interesantísimo estudio. Aquí, los de izquierdas, los indignados, los anticasta, los preocupados por los asuntos sociales, los fetén, ya han dejado claro quiénes son los buenos y los malos en esta historia. Y de ahí no se van a mover.

Mientras escribo este artículo, sentado en una cafetería de Fregenal de la Sierra en la que acabo de almorzar, en la televisión tienen puesto el telediario de Cuatro en el que  han informado de que Israel moviliza a 16000 reservistas para seguir bombardeando Gaza. Así, textualmente, sin cortarse un ápice.

La no tan delgada línea que separa la crítica a la actuación del gobierno israelí del antisemitismo, la ha explicado de manera magistral Daniel Rodríguez en su Guía práctica para distinguir el antisemitismo, artículo completísimo en el que, entre otras cosas, afirma que…

Una de las formas más habituales de expresión de este nuevo antisemitismo, que aúna a islamistas, izquierdas y la extrema derecha de toda la vida, es la condena, frecuente estos días, del “genocidio” que Israel estaría perpetrando en Gaza. Estos indignados selectivos jamás calificarán como genocidio o exterminio las numerosas matanzas que a lo largo y ancho del mundo cometen los musulmanes, frecuentemente contra otros musulmanes. No lo hacen ante la guerra civil en Siria, que en estos años se ha cobrado más vidas que el conflicto entre árabes e israelíes en toda su historia. No miran con ira las matanzas en Nigeria o levantan la voz contra los islamistas que han tomado el Kurdistán iraquí. Nada.

En resumidas cuentas, mi total apoyo a un país como Israel, Oasis de libertad rodeado por desierto de opresión, en su derecho a defenderse del terrorismo de Hamas con todas las herramientas a su alcance. Como es natural, me duele cada pérdida civil sea del lado que sea, al contrario que a los biempensantes, de los que aún espero una condena al sistemático lanzamiento de misiles contra la población civil de Israel, contra los túneles del terror, contra el secuestro y asesinato de adolescentes  y contras tantas y tantas cosas.

Y, para finalizar, una frase magistral de Sostres: “Cuando el Mosad espía es para proteger a Israel, que es la mejor manera de protegerte a ti, aunque seas un pobre ignorante antisemita que no tengas ni idea de en qué se basa tu modo de vida alegre y despreocupado y justamente por ello alguien tenga que poner orden sin que tú te des cuenta.”

Entre la guerra y la paz, me quedo con la paz (para la que hay que pagar el precio de la guerra). Entre Israel y cualquier estado árabe, me quedo con la democracia, la libertad, los derechos humanos, el papel digno e igualitario de las mujeres en la sociedad, los derechos de las minorías, la libertad religiosa y, en general, con todo lo que significa occidente. Es decir, con Israel.

 

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