
…que lo son, desde luego; lo peor de todo es que no lo saben. Lo ignoran. Desconocen las más mínimas normas de educación, de respeto, de conducta democrática, de compromiso social, de cultura. “Estudiaron”, por decir algo, en un sistema que no premia el esfuerzo ni dota de conocimientos, ni de ética, ni de nada. Son unos niñatos incultos y malcriados que reproducen los mismos esquemas del fascismo más radical.
El sitio de las instituciones, la marcha por las ciudades, el abucheo a políticos, el abuso de fuerza…todo eso, y mucho más, recuerda a Mussolini y sus muchachos. Pero ellos se llaman a sí mismo comunistas, asamblearios, anarquistas, indignados…y fascistas a todos los que no “pensamos como ellos”. Ignorantes.
Unos pocos cientos de terroristas callejeros ponen en jaque a millones de ciudadanos que ejercen sus derechos civiles con libertad (hasta ahora), contando con la connivencia y el laissez faire de un ministro del interior que en cualquier país medianamente serio (no en esta monarquía bananera) estaría imputado por varios delitos.
Esto es lo que hay y sólo Rubalcaba sabe cómo acabará. Que Dios nos asista.